La lectura la decide si podías salir
Este es el acuerdo que sostiene la página, y el antiguo lo dice sin rodeos en un capítulo sobre salir de casa por la mañana. Salir con facilidad al amanecer, sin que nadie de dentro lo retenga a uno y sin estar encerrado, es bueno: apunta a hacer las cosas por decisión y gana propias. El diccionario aporta la otra mitad desde su único material de interior: su imagen favorable de un cuarto es la de encontrarse dentro de una habitación bien puesta y ricamente amueblada, sin más — estar ahí, y ya. Y volviendo al antiguo: no poder salir, o no encontrar la salida de la propia casa, apunta a demoras para quien se prepara para viajar y a tropiezos para quien quiere sacar algo adelante. Sus otras dos consecuencias, que son de cuerpo y de mortalidad, se descartan enteras. El diccionario cierra el par desde el otro extremo con la imagen de interior más viva que tiene: el sueño es desfavorable, decía, cuando el soñador está asustado y se esconde en un rincón para estar a salvo. Las dos fuentes acaban haciendo depender la lectura de lo mismo: si ese cuarto era refugio o era encierro. Y esa es, además, la respuesta honesta para quien soñó con un cuarto y no pasó nada más.