Cómo estaba la casa, así estás tú
El acuerdo es raro por lo completo. Para el diccionario de 1901, la casa deteriorada acompaña asuntos que flaquean y un cuerpo que acompaña menos; para Artemidoro, la casa pertenece a las cosas que envuelven al soñador — como el manto o la nave — y lo que les pasa a ellas le pasa a él; y la literatura que Freud recoge en su repaso pintaba el cuerpo entero figurado como una casa, cuarto por cuarto. Tres épocas, una misma flecha: el estado de la casa soñada suele retratar el estado del que la sueña — sus asuntos, su abrigo, su propio edificio. Una casa firme y ventilada acompaña; una con goteras y grietas puede apuntar a algo tuyo que pide mantenimiento.