Significado de los sueños

Soñar con una azotea

También buscado como: terraza · tejado · el techo · la azotea · en el techo

Estar arriba de un edificio: la azotea, la terraza, el tejado. El sitio más alto en el que una persona se puede parar sin volar. Es una página de una sola fuente y se declara — el catálogo del siglo II y el primer volumen de Freud no traen nada, y por razones que valen la pena — pero conviene decir algo más, porque es raro en esta familia: el material que sí hay es en su mayor parte favorable, y esta página no lo va a aplanar para que combine con el resto. Si en tu sueño lo que había era vértigo o borde, esa parte está tratada más abajo con cuidado y con enlace a su propia página. Y el eje, antes de todo: cómo se sentía estar ahí arriba — amplitud, exposición, calma, ganas de bajar.

Lecturas por contexto

Las cinco escenas del diccionario, ordenadas por lo que se hacía arriba

Van con firma, y no en su orden, sino por lo que el soñador estaba haciendo. Arreglar o construir un tejado lo asociaba con aumentar deprisa lo propio — es la única de todo el grupo donde hay trabajo de por medio, y no es casualidad que sea de las mejores. Encontrarse simplemente arriba, de pie sobre un tejado, lo asociaba con un logro sin límites puestos: es la línea más generosa que ese libro tiene en todo este grupo de símbolos. Dormir ahí arriba lo asociaba con estar a resguardo de lo que ronda; su remate sobre el cuerpo no se recoge, y se dice. Y la cuarta es la que le da filo a las otras tres: asustarse arriba y creer que uno se cae lo asociaba con una posición mal sostenida — el avance no se detenía por eso. Ahí está la bisagra entera del símbolo, y es nuestra manera de decirlo: estar arriba y estar seguro de estar arriba no son la misma cosa, y el sueño las distingue mejor que uno despierto.

Arriba no es lo mismo que debajo del techo

El mismo libro tiene un par vertical que se registra completo en la página del sótano, y desde aquí se enlaza en vez de repetirlo: abajo, la duda y la mengua; arriba y por dentro, el desván con sus ilusiones que no cuajan y la buhardilla con sus teorías. Lo que hay que anotar aquí es la tensión, que es suya y es llamativa: su desván — que está bajo el tejado — carga desfavorable, y su tejado — que está encima — es su línea más abierta de las dos páginas. La diferencia entera es si uno está debajo o encima de la misma tabla. En el mismo libro hay dos entradas vecinas de las que esta página toma una línea cada una: del balcón, la mención de noticias de gente que está lejos; y de la chimenea, la única que se salva de una entrada por lo demás cargada, que es la de la chimenea cubierta de hiedra, asociada a una alegría que sale de una pena. Del resto de esa entrada no se recoge nada, y en la fila correspondiente se dice por qué.

El techo del antiguo, que es un sitio por donde se pasa volando

Aquí la ausencia se puede escribir entera y sale una idea. En el catálogo del siglo II no hay capítulo de tejado, de azotea, de terraza ni de balcón: se comprobó. La materia antigua que esta página podría usar es delgada, y la que hay ya está tomada por otras. Un sitio es su capítulo del volar, donde el que vuela pasa sobre las tejas y los techos y va de casa en casa: ahí el tejado no es más que suelo de nadie visto por encima, y ese capítulo lo trabaja la página de volar. El otro es el capítulo de la casa que arde, y ahí el techo aparece en llamas y con un desenlace que esta casa no reproduce en ninguna forma. De modo que, dicho corto y dicho solo del material que esta página tenía delante: lo alto de una casa no es para el antiguo un sitio donde uno se para — es algo por encima de lo que se pasa volando, o algo que arde. Con Freud pasa algo parecido: no hay azotea, ni terraza, ni sueño de tejado en su primer volumen. Lo más cercano es un techo visto desde abajo — el techo de un cuarto, en una teoría anterior que él recoge y no acepta —, y ese está registrado en la página de la habitación, que es el lado correcto para mirarlo.

Si lo que había era el borde

Una nota que esta página escribe a propósito y en su propio tono. Quien llega aquí buscando qué quiere decir soñar con una azotea puede ser alguien que soñó que estaba asomado al borde. Esta página no dramatiza el borde y no va a hablar de saltar en ninguna voz. La única línea que las fuentes tienen sobre el miedo ahí arriba ya la leíste, y es la de arriba: la asociaban con avanzar sin agarre firme, es decir con la posición, no con el peligro. Si tu sueño fue de caer, la lectura de caer tiene su propia página y está escrita con calma; ésta enlaza y no compite. Y si lo que quedó al despertar fue una amplitud rara, agradable, de ver mucho desde arriba, eso también está en el material: el logro sin límites del que hablaba el diccionario y la altura de la página de las montañas se parecen bastante, y las dos hablan de perspectiva antes que de riesgo.

Para reflexionar

Reconstruye el tramo anterior a la escena: ¿cómo llegaste ahí arriba? ¿por una escalera, por una puerta, ya estabas? En este símbolo el camino de subida suele decir más que la vista, porque distingue la altura que uno se ganó de la que simplemente apareció.

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