Significado de los sueños

Soñar con un restaurante

También buscado como: restaurant · restorán · cafetería · un restaurante · comiendo afuera · bar

Comer fuera de casa: un restaurante, una cafetería, una barra, una mesa con gente que no conoces. Honestidad de inventario antes que nada, porque aquí es media página: el diccionario de 1901 no tiene entrada de restaurante, ni de café, ni de taberna — se comprobó, y no las tiene — y el catálogo del siglo II no tiene capítulo de casa de comidas. Lo que se come tiene su página, lo que se cocina la suya, la celebración entre conocidos la suya y la cama entre desconocidos la suya. Queda una casilla, y esa sí es de aquí: la mesa entre extraños. La página se sostiene sobre dos líneas menores de una fuente y sobre un caso de Freud que es mejor que las dos. Y el eje de siempre: cómo se estaba en esa mesa — a gusto, en falso, esperando a alguien, sin que llegara nadie.

Lecturas por contexto

El caso de Padua, que es lo mejor que este símbolo tiene

Va con firma y contado entero, porque esta página es su casa y las demás de esta tanda apuntan aquí. Freud cuenta que durante años, mientras andaba metido en el estudio de los sueños, lo persiguió una imagen tozuda: en una posición precisa respecto de él, a su izquierda, un cuarto sin luz con varias esculturas grotescas. Un recuerdo lejano y del que desconfiaba le decía que aquello era la entrada de una cervecería, pero no lograba aclarar ni de dónde venía la imagen ni qué hacía en sus sueños. Años después volvió a una ciudad italiana en la que no había podido estar desde su primer viaje. En aquel primer viaje había ido a ver unos frescos y había tenido que dar media vuelta al enterarse de que estaba cerrado. Doce años más tarde rehizo el mismo camino para desquitarse — y cerca de la iglesia, a su izquierda, probablemente en el punto exacto donde la primera vez se había dado la vuelta, encontró el sitio que tantas veces había soñado, con sus esculturas grotescas. Era la entrada al jardín de un restaurante.

Lo que sale de ahí, con su firma, es la mejor noticia que esta tanda de páginas le puede dar a nadie: un lugar que vuelve en sueños y que se siente cargado de sentido puede resultar ser un sitio donde estuviste una vez y dejaste de poder recordar. No es un mensaje. Es una memoria. Y el ejemplo que él mismo usa para demostrarlo es, casualmente, un restaurante.

Las dos líneas que sí hay, y son de servicio

Del diccionario quedan dos entradas menores, y las dos apuntan a lo mismo, que es la compañía. Al camarero lo asociaba con estar a punto de pasar un buen rato invitado por alguien. De la barra recogía la parte que aquí se conserva: actividad en el trato de la gente y suertes que se levantan rápido — el resto de esa entrada es moralización sobre las costumbres ajenas y se descarta entera, y en la fila correspondiente queda dicho. Y volviendo al servicio: al camarero de mal modo o desordenado lo asociaba con gente inoportuna que se te mete en casa. Fíjate en el eje, que es limpio: el servicio, bueno o malo, se lee como la calidad de la compañía que te toca. Es poco, va con firma, y esta página no lo va a inflar hasta que parezca una tradición.

El sitio que recibe a cualquiera, y adónde te manda esta página

En el mundo del catálogo antiguo la comida es un acto de la casa o un acto de fiesta; la idea de un negocio cuya ocupación sea dar de comer a desconocidos no está. Lo único parecido que tiene es la posada, que él lee como sitio de paso y no de mesa, y que vive en la página del hotel con su frase memorable: recibe a todo el mundo. Eso es todo lo antiguo que este símbolo puede reclamar, y se dice. El resto del trabajo de esta página es de reparto, y hacerlo bien es su oficio: si tu sueño era de comer, la lectura está en la página de la comida — aunque no la partición entre comer solo y comer acompañado, que sería el núcleo natural de esta escena y que ninguna página de esta familia llegó a desarrollar; se anota aquí como hueco y no se manda a leer a ningún sitio; si era de cocinar, en la de la cocina; si era una celebración con los tuyos, en la de la fiesta; si era una cama fuera de casa, en la del hotel; y si lo memorable era con quién estabas, en la de los amigos o en la de los desconocidos. Lo que queda aquí, y no está en ninguna de esas, es la mesa entre extraños.

Para reflexionar

Antes de buscarle sentido: ¿es la primera vez que ese sitio aparece en un sueño tuyo, o ya había salido antes? Si ya había salido, la pregunta cambia entera — deja de ser qué quiere decir y pasa a ser dónde lo viste. Los lugares que vuelven suelen ser lugares visitados, no mensajes repetidos.

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