Dos libros que se contradicen sobre el mismo gesto
Aquí no hay acuerdo que salvar y por eso se declara. El diccionario de 1901 lee el abrazo del lado malo: su entrada lo asocia con desavenencias y reproches en la familia, y la entrada vecina, la del abrazo estrecho, con quedar uno decepcionado en afectos y en asuntos. El catálogo del siglo II lee el contacto afectuoso del lado bueno: acercarse a los íntimos, hablarles y besarlos le parecía cosa buena, porque lo asociaba con palabras gratas dichas y oídas, y llegaba a sostener que tratar así a un enemigo disuelve la enemistad — ese pasaje está registrado en la página de los amigos y aquí nos apoyamos en él sin repetirlo. Mismo gesto, dos autores, valencias opuestas. No las fundimos ni elegimos una: se anota la discrepancia y sigue en el registro de contradicciones de la casa, junto a la que ya tenía la página de nadar.