De qué suele estar informando la figura
Aquí las dos tradiciones llegan al mismo sitio por caminos que no se parecen, y esa es la razón de que la lectura pese. Artemidoro lo dijo con una equivalencia explícita: para él la figura del cónyuge valía por el oficio del soñador — aquello de lo que vive y sobre lo que está puesto —, de modo que la escena informaba sobre cómo marcha esa empresa y no sobre el matrimonio. El diccionario de 1901, que no tenía teoría ninguna, hace lo mismo por la puerta de atrás: lee el talante de la pareja soñada directamente como el estado de la casa y de lo que se tiene entre manos. Dos autores, un mecanismo. En nuestra clave: este sueño suele acompañar temporadas en que algo compartido — la convivencia, un proyecto, la vida que se construye entre dos — está pidiendo que lo mires de frente.