Significado de los sueños

Soñar con amigos

También buscado como: amiga · amigas · mejor amigo · mejor amiga · amistad

Aparece un amigo: el de siempre, uno que no ves hace años, alguien del grupo que ni sabías que tenías tan cerca. Puede estar bien, puede estar raro, puede aparecer sin hacer nada mientras el sueño va por otro lado. Un cierre antes de leer, porque este símbolo lo necesita más que ningún otro: aquí no se lee nada sobre lo que esa persona siente por ti. Las dos fuentes tienen líneas que enseñan a desconfiar de un amigo real a partir de un sueño, y esta casa las descarta enteras, sin atribuirlas ni contarlas como curiosidad — están recogidas al pie, en la tabla, solo para que conste que se leyeron y se tiraron. Lo que sí se lee es lo tuyo. Y el eje de las variantes es el de siempre: qué sentiste — gusto, alivio, incomodidad, la nostalgia rara de ver a alguien que ya no frecuentas.

Lecturas por contexto

La persona vista vale por el asunto

Este es el acuerdo, y tiene una particularidad que conviene decir en voz alta: las dos fuentes no coinciden solamente en la dirección de la lectura, coinciden en el mecanismo, cosa poco frecuente en este corpus. Artemidoro lo enuncia como regla general en su capítulo sobre la gente con que uno se topa: a las personas observadas en un sueño hay que tomarlas como figuras de los asuntos de uno — las amistosas, de los asuntos que van bien; las que hacen daño, de los que van mal —, y aclara que la regla vale igual si esa gente vive o ya no. El diccionario de 1901 no formula nada, pero opera igual: al amigo visto bien y contento lo asociaba con buenas nuevas de él o con volver a verlo pronto, y a la escena del amigo que se despide dolido, con desencuentros y distancia. Traducido a esta casa: cuando en tu sueño aparece un amigo, la pregunta rentable no es qué le pasa a él, sino qué asunto tuyo lleva su cara puesta.

El encuentro y la conversación como forma amable

Segunda coincidencia, y es la más práctica. El diccionario asociaba el encuentro con un conocido y la charla agradable con asuntos que ruedan sin roce, tanto fuera como en casa. El catálogo antiguo tiene un capítulo entero dedicado a acercarse a la gente en sueños, y lo escribe en escalones, que aquí conviene subir empezando por el de en medio: acercarse a simples conocidos le valía menos que hacerlo con los íntimos, y a estos —hablarles, darles un beso— los ponía en lo más alto, porque leía la escena como palabras gratas dichas y oídas. Queda entonces el escalón que él añade y que es de los giros más bonitos del libro: imaginarse hablando y dando un beso a un enemigo disolvía la enemistad. Esa tercera línea vale como lectura moderna casi sin tocarla: hay sueños en que uno trata con afecto a alguien con quien está peleado, y no son una traición ni un pronóstico — suelen ser la parte de uno que ya se cansó de la pelea.

En qué se separan los dos libros

Hay que declararlo porque esta página elige, y elegir en silencio sería tramposo. El diccionario de 1901 lee al amigo soñado como noticia sobre el amigo: qué será de él, cómo está, qué se sabrá suyo. El catálogo antiguo lee al amigo soñado como un signo sobre el soñador y sus asuntos. Son alcances distintos, no una contradicción, y esta casa sigue al segundo — por la regla de voz que gobierna toda la familia: el sueño habla de quien sueña. Si viniste buscando noticias de alguien, la página no te las va a dar; lo que puede darte es una pregunta mejor.

Tres rarezas que vale la pena reportar

Del diccionario, su única imagen con forma propia en toda esta zona, y se reporta por rara: el amigo quieto como una estatua sobre una loma, con las variantes corriendo según la altura a la que quedaba respecto de ti — a tu nivel, alejándose, o más abajo. Sus lecturas hablan del recorrido del soñador y no del amigo, y por eso se pueden reportar tranquilamente. Del catálogo antiguo, dos apuntes de otra clase. El primero es una regla de conducta dentro del sueño: hay que imaginarse beneficiando, o al menos no perjudicando, a aquellos de quienes uno depende — su idea es que de otro modo la ayuda no llega; traducida, un sueño en el que dañas a la gente en la que te apoyas está hablando del apoyo, no del daño. El segundo es más extraño: soñar que a uno le pasa exactamente lo mismo que a un conocido — el mismo pie, la misma mano, el mismo apuro y a la misma hora — lo leía como quedar alcanzado por las faltas de esa persona. De eso conservamos solo la traducción baja y honesta: soñarte con lo mismo que le pasa a alguien puede estar hablando de cuánto te identificas con esa persona. El caso que él le adjuntaba se descarta entero.

Para reflexionar

Este sueño, si se lo contaras a alguien, ¿a quién se lo contarías? No lo pienses: fíjate en el nombre que apareció primero. En los sueños de amistad, esa reacción suele decir más sobre dónde está hoy tu confianza que la escena soñada.

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