La regla compartida: la comida que corresponde
La vara es esta, y las dos columnas la aplican cada una a su modo: la comida adecuada y en buen estado se leía hacia el sustento y la ganancia; la comida equivocada — verde, echada a perder, o impropia de quien la come — hacia la carencia. El diccionario de 1901 tiene el pan bueno al alcance como favorable y el impuro como miseria; la fruta madurando como prosperidad y la verde como esfuerzo malogrado. El catálogo del siglo II lo dice con su regla del pan de cada cual: el pan acostumbrado, bueno; el cambiado de estación o de condición, adverso — la comida debe corresponder a quien la come. Convertido a presente: el sueño de comida suele preguntar por el alimento en sentido ancho — lo que te nutre y lo que tragas sin que te corresponda: trabajos, tratos, rutinas. Lo que en el plato soñado estaba mal no suele ser comida.