La lectura es de encaje, no de miedo
Aquí las dos fuentes coinciden en algo mejor de lo que el símbolo prometía: el sueño de estar bajo la autoridad de alguien se lee como una lectura de tu posición, no como noticia sobre esa persona. El diccionario de 1901 lo hace en su entrada de amo y patrón, que trae una bisagra doble y es un regalo estructural: la misma relación leída desde los dos extremos. Su primer extremo — tener uno un amo — lo asociaba con no estar en punto de mandar y con rendir mejor bajo la conducción de alguien de carácter firme; el segundo se lee más abajo, en esta misma página. El catálogo del siglo II opera igual desde otro lado: soñarse al mando de una tropa lo leía distinto según a quién le pasara — bien para quien ya está acostumbrado a mandar, revuelto y escandaloso para el que no tiene con qué —, es decir, la misma escena cambia de lectura según si el cargo le queda a uno. Traducido: este sueño suele estar midiendo el ajuste entre lo que haces y el lugar desde el que lo haces. Que la figura te resultara amable o temible es un dato de tu encaje, no de su carácter.