Un roce que ya está, no uno que llega
Aquí las dos fuentes coinciden, y en algo bastante concreto: la discusión soñada retrata una relación como está, no un desenlace. El catálogo del siglo II lo escribe en su capítulo de enemistad, y ahí lo interesante es que gradúa — reñir con los de fuera le parecía menos grave que hacerlo con la gente de la propia casa, que era su caso más pesado. El diccionario de 1901 no gradúa nada pero apunta al mismo terreno: la riña soñada la asociaba con malestar y con cruces ásperos, y oír discutir a otros, con asuntos que no marchan. En nuestra clave, con el tiempo verbal corregido y sin veredicto sobre nadie: este sueño suele acompañar épocas en que algo entre ustedes ya está rozando. No dice que ese roce vaya a crecer, no dice de quién es la culpa, y no dice nada sobre el vínculo. Dice que hoy hay fricción y que dormida se te hizo grande.