Significado de los sueños

Soñar con desconocidos

También buscado como: desconocida · un extraño · una persona desconocida · gente que no conozco · alguien que no conozco

En el sueño hay alguien que no reconoces: un hombre que no sabías quién era, una señora que nunca has visto, una figura que hacía algo mientras tú mirabas. Es de las escenas más comunes que existen y también de las que menos se consultan, porque casi nadie la nombra — uno cuenta el sueño y dice «un tipo», «alguien», «una persona rara». Vale la pena decir dos cosas de inventario. La primera: el diccionario de 1901 no tiene entrada de desconocidos; lo que tiene son extraños asomándose dentro de otras entradas, y sus párrafos que leen el carácter por el aspecto de la gente se descartan enteros, porque juzgar a alguien por su cara es justamente lo que esta casa no hace. La segunda es más agradable: las otras dos fuentes sí tienen doctrina sobre esta figura, y no cualquiera — es el punto donde más se acercan entre sí en todo el corpus de los sueños. Y el eje de siempre: qué sentiste ante esa figura — calma, curiosidad, alarma, la sensación rara de conocerla sin conocerla.

Lecturas por contexto

La figura que no reconoces suele ser tuya

Aquí ocurre algo que en este corpus casi no pasa: dos autores separados por dieciocho siglos, trabajando con métodos que no tienen nada que ver, llegan a la misma frase. Freud lo dice por teoría: sostenía que el soñador participa siempre en el propio sueño, sin excepción — los sueños son del todo egoístas —, de modo que cuando en la escena visible solo aparece un desconocido, se puede dar por hecho que el yo del soñador se ha escondido detrás de esa figura, y hay que devolverlo a la escena; y al revés, cuando uno sí aparece, la situación en que está puesto puede indicar que detrás de él hay otro. Artemidoro llega ahí por observación de resultados, y lo deja generalizado sin rodeos: las figuras cercanas que uno no reconoce son figuras de lo que le atañe a uno mismo. Debajo de esa regla está el caso que le sirvió para formularla — si la figura es desconocida, lo que ocurra en la escena le toca al que observa; y si es alguien conocido, le toca a esa persona. La coincidencia vale precisamente porque los caminos no se parecen. Y hace falta añadir lo que ninguno de los dos dice: esto no vuelve irreal ni prescindible a nadie. Si soñaste con alguien que extrañas, la regla no te está diciendo que esa persona no importe — está diciendo dónde buscar la lectura.

Cerca y fuerte en uno; lento y suave por otro cuerpo

Del catálogo antiguo, con firma, el corolario que le da a esta página su única bisagra de variantes, y es más fino de lo que parece. Observó que lo más lento, lo más leve y lo más escaso el alma lo muestra a través del cuerpo de otra persona, mientras que aquello que quiere indicar como inmediato, abundante o intenso lo pone sobre el propio soñador. Es decir: la figura desconocida no es solo «tú», es tú en un tono más bajo, o tú a cierta distancia. En nuestra clave, y sin la envoltura del capítulo del que sale: si en tu sueño lo fuerte le pasaba a un desconocido y tú solo mirabas, eso puede estar hablando de algo tuyo que todavía no está encima — que viene despacio, o que aún no te toca del todo. Del mismo autor hay un apunte menor que sirve como marca de frontera entre el extraño y el íntimo: le parecía menos grave engañar a un desconocido que a los propios, porque engañar a los suyos lo asociaba con desgracias grandes para ellos aun por cosas de nada.

El personaje hecho de varias personas

Lo mejor que la tradición psicológica tiene para este símbolo, atribuido y desplegado, porque explica una experiencia que casi todo el mundo ha tenido y nadie sabe nombrar. Freud describió dos operaciones. Una es la identificación: de varias personas unidas por algo en común, el sueño deja ver a una sola y calla las demás — y esa que aparece arrastra consigo las relaciones y las situaciones de todas. La otra es la persona compuesta, donde la mezcla se hace visible: el personaje puede llevar el nombre de alguien y la cara de otro; o mezclar rasgos de los dos; o la participación del segundo no estar en la cara sino en los gestos que se le atribuyen al primero, en las palabras que se le ponen en la boca, o en la situación en que se le coloca. Anotó también el caso en que la mezcla no cuaja: entonces la escena se le da a uno mientras el otro — que suele ser el importante — se queda al lado sin hacer nada, simplemente estando ahí, y de ahí, decía, sale el informe tan repetido de «mi madre también estaba»; lo comparaba con esos signos de la escritura jeroglífica que no se pronuncian y solo sirven para matizar a los demás. Y sobre para qué sirve todo eso, daba tres motivos: mostrar algo común entre dos personas, mostrar algo común que se ha desplazado, o mostrar una comunidad meramente deseada.

Cuando la figura sí se conoce

Conviene mostrar cómo encajan las dos reglas antiguas, porque leídas de corrido parecen empujar en sentidos opuestos y no lo hacen. La regla general del mismo autor — que la gente observada en un sueño vale por los asuntos de uno — está registrada en la página de los amigos, y es la que se aplica cuando la figura es conocida. La regla de esta página se aplica cuando no lo es. No compiten: reparten el terreno por si hay o no hay nombre. Y una advertencia de vocabulario que hay que dejar por escrito para que nadie la tropiece: cuando el texto antiguo dice «los vecinos» en este pasaje está diciendo «la gente que uno tiene cerca», no las personas de al lado. La página de los vecinos no reclama este capítulo y ninguna de las dos debe hacerlo — es una coincidencia de palabra, no un lugar compartido.

Para reflexionar

Vuelve un momento a la escena y haz un cambio de sitio: ponte tú exactamente donde estaba esa figura, con su postura y su lugar en el cuarto. Desde ahí, ¿qué se ve? Y sobre todo: ¿a quién se ve?

¿Quieres leer tu sueño entero?

Un símbolo suelto es la mitad de la historia. Cuéntanos el sueño completo y lo cruzamos con tu carta: gratis, sin email, y sin guardar nada de lo que escribas.

Interpreta tu sueño →

← Todos los símbolos