Antes de leer nada: el propio catálogo antiguo pone un freno
Es la mejor idea de esta página y viene del sitio menos esperado. Artemidoro, cuando explica cómo se trabaja un sueño, manda preguntar primero por las costumbres de quien soñó, y con cuidado — porque un sueño que se limita a mostrar aquello que la persona hace todos los días o aquello en lo que anda pensando no está indicando nada. Y para ilustrarlo eligió, precisamente, el contenido más alarmante que se le ocurrió: los sueños de robar, de matar y de profanar, porque la gente piensa en esas cosas a menudo, y quien se pone a descifrarlos como si fueran un acertijo, decía, se equivoca y se engaña. Lo respaldaba con un caso propio en el que se había equivocado: una pareja cuyos sueños no daban resultado ninguno hasta que supo que lo soñado era su costumbre, y entonces entendió que el sueño estaba contando el hábito y nada más. Traducido, y va primero por algo: si veniste de una película, de una discusión, de un videojuego o de un día entero rumiando un conflicto, es perfectamente posible que este sueño no esté indicando nada — el propio autor antiguo te lo diría antes que nosotros.