Si llorabas por algo, con razón y con objeto
La convergencia: el duelo soñado con causa se leía, en las dos tradiciones, girando hacia su contrario. El diccionario de 1901 escribió dos veces el mismo arco — la lamentación por lo perdido resolviéndose en alivio y en cercanía —, y Artemidoro leyó el llanto justificado en favorable: para él, la pena que se llora ya está girando. En nuestra clave, sin promesa: el llanto con objeto suele leerse como pena haciendo su trabajo — descargándose —, y las dos tradiciones apostaban a que ese trabajo termina del lado de la calma.