Si la tormenta venía acercándose
Las dos fuentes tradicionales coinciden en la escena y en su clima: la tormenta que se ve venir se leía como el mal rato que se siente venir. En nuestra clave no hay pronóstico en eso: el sueño suele retratar la víspera — una tensión que ya percibes acumularse en algún frente de tu vida despierta — y la pinta con el mejor decorado que existe para lo inminente. Qué viene aún no se sabe; qué estás viendo cargarse, sí.