El eje de la familia del cielo
Lo escribimos aquí una sola vez, porque gobierna también a la luna y a las estrellas: en toda la familia celeste, las dos tradiciones sostienen lo mismo — el cielo alterado inquieta; el cielo en su estado natural carga bien. El sol es el caso mayor: raro o ensombrecido acompañaba tiempos revueltos en ambas fuentes; radiante y saliendo por donde debe, logro y buen paso. Y el catálogo del siglo II le añadía su seña propia, atribuida: al sol no se le esconde nada — su sol solo era mal sueño para quien necesitaba esconder algo. Ese hilo de la exposición lo trabaja, en versión propia, la página del desnudo. En nuestra clave: el sol soñado suele retratar la fuente principal de calor de tu vida — un vínculo, un oficio, tu propio ánimo — y su estado, cómo la sientes hoy.