El acuerdo, y a qué altura se sostiene
Sirve dicho con precisión: lo que convergen las dos tradiciones no es una lectura del padre, es una lectura de los progenitores como terreno. El catálogo del siglo II lo escribe como ecuación en su capítulo de padrastros — el padre y la madre son como la tierra de uno; quien viene de fuera y ocupa ese sitio, como un país ajeno —, y añade que la figura del padrastro carga lo mismo que la de la madrastra pero con menos fuerza. El diccionario de 1901 llega ahí sin ninguna teoría: a los progenitores vistos alicaídos los asociaba con cosas buenas que pasan de largo sin que uno las note, y vistos robustos y contentos, con un entorno favorable y asuntos que florecen. Traducido a esta casa, y no más abajo: esta escena suele estar retratando cómo sientes hoy el suelo del que vienes — firme, movido, lejano.