El carácter de la gente, no el número
La asociación del diccionario de 1901, atribuida y sin segunda pata que la respalde. Su lectura no depende de cuánta gente hubiera sino de cómo era el conjunto, y conviene empezar por el resumen que él mismo se atreve a dar, cosa que en su libro no es frecuente: ver una multitud le parecía por lo general cosa buena, salvo si demasiados iban de negro o de ropa apagada. Bajo ese techo caben sus dos escenas. Cuando algo estropea el ánimo de los presentes, la asocia con desencuentros y con no hallar en un sitio lo que se esperaba hallar; y en su caso favorable — una concurrencia numerosa y bien puesta, en un acto agradable — la asocia con buena compañía. Aquí lo dejamos como asociación de un autor, sin subirlo a hecho. Y en nuestra clave: este sueño suele estar retratando cómo se siente hoy el ambiente que te rodea — el trabajo, la familia grande, el grupo — más que a ninguna persona de ese ambiente en particular.