La joya puesta o recibida
Llevarlas o recibirlas cargaba bien en las dos tradiciones, y con el mismo matiz: no como riqueza suelta, sino como lugar y vínculo. El diccionario de 1901 las asociaba con el rango ganado y la ambición cumplida, y sus piezas regaladas, con uniones deseadas; el catálogo del siglo II leía el adorno bien llevado en clave de matrimonio, hijos y abundancia. En presente: la joya soñada suele hablar del lugar que sientes ganado — o del que te gustaría que alguien te reconociera de una vez.