Si el cielo estaba sereno
El acuerdo de base repite el eje de la familia — vive entero en la página del sol —: estrellas apagadas, rojizas o revueltas cargaban con desasosiego; claras y en su sitio, con buen paso. Las dos tradiciones lo traen por separado. Y el catálogo del siglo II deja aquí un dato que desarma un miedo popular, citado como suyo: a los cometas no les daba un peso aparte — para él valían lo que las demás luces altas. Ni siquiera en el siglo II todo lo raro del cielo era terrible.