El lugar vaciado
El acuerdo de las fuentes es delgado y va a esta altura, sin subirlo: donde debería haber vida y no la hay, el sueño suele hablar de falta. El catálogo del siglo II lo traía por sus lugares públicos: las ciudades vacías o venidas abajo no eran buenas de ver — contra la ciudad poblada y en marcha, que sí —, y la plaza sin gente, para quien vive de su trato, era la falta de ese trato. El diccionario de 1901 lo traía por el páramo: lo yermo cargado hacia la escasez y el revés — su entrada gasta tintas mayores que aquí quedan traducidas: esta página habla de estrechez en los propios asuntos, nunca de desgracias grandes. En nuestra clave: el paisaje vaciado suele retratar un terreno de tu vida — la agenda, la mesa, el trato — que está más despoblado de lo que quisieras.