El vehículo que falla
En lo alto del símbolo hay un acuerdo real entre las dos tradiciones, y una diferencia que declaramos. El acuerdo: el transporte que se malogra retrata la empresa que se malogra — en el diccionario de 1901, el coche averiado a medio camino cargaba como el plan que se queda corto de lo que prometía, y el carro quebrado, como esfuerzo en apuros. La diferencia: el catálogo del siglo II no tiene choques; sus vehículos fallaban de otro modo — por el rumbo y la manera (el paraje desolado, la salida a destiempo, el no poder zarpar), nunca por colisión. Convergen en la estructura, y esta página se queda ahí: cuando el medio que te lleva se resiente, lo llevado se resiente. Tu accidente soñado suele hablar del proyecto en marcha que temes que descarrile — no de la carretera de mañana.