Cuidado o abandonado
Las dos tradiciones leen este lugar por su estado, no por su tema. El recinto descuidado cargaba con abandono: la tumba venida abajo, la maleza, lo dejado al cuidado de extraños. El cuidado, en cambio, cargaba bien: en el diccionario de 1901, con noticias buenas de quien se creía perdido y con derechos recuperados; en el catálogo del siglo II, el monumento en pie y bien tenido acompañaba herederos, libertad y hacienda. En nuestra clave: el sueño puede estar preguntando cómo tienes la memoria — qué recuerdo, qué duelo, qué gratitud está bien atendida, y cuál se te está cubriendo de maleza sin que lo decidieras. El catálogo antiguo, dicho sea con su firma, oponía además este suelo al del templo — dormir entre tumbas le cargaba mal; dormir en el santuario, según a quién, bien —: la página de la iglesia guarda esa otra mitad.