Lo que el barco carga de ti
Las dos fuentes tradicionales coinciden en algo más interesante que la travesía: el barco sube al que se sube. El diccionario de 1901 asociaba los barcos con honra y con verse alzado por encima del propio pie; el catálogo del siglo II prefería siempre la nave grande y de carga firme, porque leía el barco como aquello que sostiene — y contiene — al que va dentro. En nuestra clave: el barco soñado puede apuntar a eso a lo que te has subido — un empleo, un proyecto, un vínculo — que te lleva más lejos de lo que irías a nado, y del que dependes mientras estés a bordo.