Una tradición corta, y se dice
Te lo decimos de frente: este símbolo casi no tiene tradición en nuestras fuentes. El catálogo del siglo II no trae ángeles en ninguna parte — su mundo tenía otras figuras, y esas viven en las páginas de la iglesia, los fantasmas y el diablo. Un detalle de lengua que conviene dejar dicho: en su griego, la palabra de la que viene «ángel» era el nombre común del mensajero de recados, y donde aparece en su texto hace ese oficio ordinario — no es doctrina de ángeles, y las coincidencias de palabra nunca cuentan como pata en esta casa. Si quieres una sola resonancia antigua, es esta, citada como doctrina de figuras sagradas en general: la figura venerable que aparece rara — mal vestida, cambiada, fuera de su forma — le quitaba fe a todo lo que dijera. Vale como cautela para cualquier mensajero soñado: fíjate primero en si venía como debía venir.