Si la sangre quedaba a la vista — en la ropa, en las manos
Las dos fuentes tradicionales se encuentran en un punto preciso: la sangre visible suele asociarse con quedar expuesto. El diccionario de 1901 la ligaba a miradas hostiles sobre lo que uno construye; Artemidoro escribió que ver correr la sangre deja al descubierto a quien intentaba pasar inadvertido. En nuestra clave: puede apuntar a que algo privado tuyo quedó más a la vista de lo que quisieras — y eso te deja vulnerable.