Lo primero: el diccionario clásico no tiene este sueño
Lo decimos de frente: el diccionario de 1901 no trae una entrada para «la persona que te gusta»; sus entradas vecinas leían la apariencia del ser querido como señal — un registro que no compartimos y que abajo citamos solo como contraste. Lo que esta página sí puede ofrecer es algo mejor: un acuerdo real entre las otras dos columnas, a dieciocho siglos de distancia.