El marco que las fuentes comparten
Ninguna de las tres fuentes trae «ser perseguido» como entrada de diccionario. Lo que sí comparten — y es raro que las tres coincidan en algo — es el marco: la persecución pone en escena un miedo que el soñador ya trae despierto. Artemidoro, en su capítulo de apertura, cuenta el sueño de miedo entre los que llama enhypnia — los que solo devuelven un afecto del día — y su ejemplo es directo, no disfrazado: el que tiene miedo ve aquello que teme, igual que el hambriento come y el sediento bebe; el diccionario de 1901 lee el correr del peligro como pérdidas que ya amenazan; y Freud puso estos sueños entre los de angustia, donde el miedo no nace de lo que aparece en escena — viene de dentro y usa la escena. Tres épocas, un mismo gesto: el perseguidor es tuyo antes de ser del sueño.