La preocupación que se viste de hospital
Seamos francos con las fuentes, porque este símbolo lo exige: el catálogo del siglo II no conoce hospitales — la institución no existía en su mundo —, y el diccionario de 1901 queda como la única entrada del género, así que va atribuida, no afirmada. Visitar a alguien lo asociaba con el desasosiego por los ausentes; estar internado, con la inquietud por el cuerpo pasando cerca — rozando, no entrando —; y salir del recinto, con el apuro del que al fin se libra. Lo que esta casa deriva de ahí, con la regla de la familia: el hospital soñado suele dar techo a preocupaciones que ya traes — por ti, por alguien que no está a la vista, por lo frágil de alguien querido. El sueño no suele crearlas ni agrandarlas: las aloja bajo un mismo techo. Despierto se pueden visitar de a una.