Si el gato se movía con sigilo, o parecía más manso de lo creíble
Aquí las dos fuentes tradicionales coinciden, cada una a su modo: el gato del sueño suele asociarse con una figura que se acerca suave y no es del todo lo que aparenta. El diccionario de 1901 volvía esa figura hacia los tratos y el buen nombre del soñador; Artemidoro, hacia el terreno más íntimo del hogar. Nosotros nos quedamos en lo que comparten: puede apuntar a que algo cerca tuyo avanza en silencio, y a que te conviene mirarlo con calma antes de confiarle la puerta.