La lectura del alivio
Es la que más se busca, y es de una sola fuente, así que va atribuida: para Artemidoro, descargar donde corresponde — en su lugar, sin ensuciar a nadie — era de lo mejor que podía soñarse: el cuerpo sale más liviano, y con él, las preocupaciones. Su mecanismo es limpio y por eso lo contamos: soltar lo que ya no sirve, donde no daña, alivia.