Lo primero: este símbolo no está en los diccionarios clásicos
Ni el diccionario de 1901 ni Artemidoro, en el siglo II, tienen una entrada para la expareja; sus figuras de pareja son siempre la actual. Freud tampoco lo trata como tipo. Lo que sigue no es tradición: es una derivación abierta desde el marco psicológico, y preferimos decírtelo a inventar una antigüedad que el símbolo no tiene.