Aviso: las dos tradiciones no están de acuerdo
Lo declaramos de entrada porque el choque es de base: el diccionario de 1901 carga el espejo soñado hacia el desánimo y el engaño en casi todas sus variantes; el catálogo del siglo II, en cambio, leía verse con la propia imagen fiel como favorable — aun para quien estaba de duelo, y también para quien quería casarse. Un mismo objeto, dos valencias opuestas. Ninguna página honesta puede escribir «espejo = mala señal», y esta no lo hará.