El ánimo de la ceremonia manda
Las dos fuentes tradicionales parten la lectura por el mismo eje: una ceremonia apagada o tensa se lee en inquieto — el peso de un paso grande que todavía no se asienta; una luminosa, con la gente contenta, en amable — celebración, una etapa nueva que se concreta. Artemidoro añadía que la boda pocas veces llega sin tumulto: casi siempre trae revuelo alrededor, y el sueño también carga eso.