Lo que la figura mayor trae, y con qué viene acompañada
Aquí hay un acuerdo, y es bueno. Empecemos por el diccionario de 1901, que sobre abuelos tiene una sola frase: encontrarlos y conversar con ellos lo asociaba con dificultades difíciles de sortear que se sortean, sin embargo, siguiendo un buen consejo. El catálogo del siglo II trae un pasaje corto y completo sobre los antepasados, y lo que hace útil a ese pasaje es su bisagra: si esas figuras obran o dicen algo grato, los asuntos acaban acomodándose; si no, al revés. ¿Qué asuntos? Los que él mismo pone en la cabecera: preocupaciones venidas de cosas viejas. Y conviene respetar su definición en vez de traducirla por «abuelos» sin más — para él, los antepasados eran los parientes nacidos antes que los propios padres. Los dos hacen de la figura mayor la portadora de algo pesado que llega con su propio remedio incorporado, y los dos ponen el remedio en la conducta o en la palabra de esa figura. Traducido: este sueño suele acompañar épocas en que algo antiguo vuelve a la mesa — un asunto de familia, una deuda que no es de dinero, una decisión de hace años.